
BARCELONA
Las calles de Barcelona volvieron a ser el epicentro de la resistencia y la dignidad colectiva. Este sábado 27 de junio, unas 2.000 personas, «según cifras de la Guardia Urbana» unieron sus voces en una marcha histórica y profundamente reivindicativa que conmemoraba los 50 años de la primera gran movilización por la liberación sexual en la capital catalana.
Libres i Diverses estuvo presente, marchando para recordar que los derechos conseguidos se defienden día a día.
La manifestación partió a las 18:00 horas desde la plaza Universitat y recorrió el centro de la ciudad hasta culminar en la plaza Sant Jaume, donde se leyó un manifiesto político frente a las sedes del Ayuntamiento y de la Generalitat. La jornada estuvo marcada por una consigna clara que resonó con fuerza en todo el recorrido: «el matrimonio igualitario no es el fin del camino«. Los bloques manifestantes y las organizaciones convocantes urgieron a ampliar de forma efectiva los derechos del colectivo LGBTIQ+, incidiendo en que las leyes actuales no han frenado las problemáticas estructurales que siguen golpeando a las identidades disidentes.
Nuestra participación cobró un sentido de urgencia vital ante los datos alarmantes expuestos durante la jornada, que constatan un récord histórico en las incidencias y agresiones motivadas por la LGTBIQfobia. En un escenario donde el odio intenta ganar terreno en los espacios públicos y las redes, Libres i Diverses marchó para exigir entornos seguros, el fin de la violencia institucional y una protección real que vaya más allá del reconocimiento formal en los papeles.
Fue una marcha de memoria por las que nos precedieron hace medio siglo en La Rambla, pero sobre todo de firme determinación hacia el futuro. Demostramos que la movilización sigue viva, combativa y dispuesta a conquistar la justicia social plena.










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